HISTORIA POLITICA ARGENTINA

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HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por Admin el Dom 27 Abr 2014, 1:28 am

Amigos como el tema abierto por silvianoemi tuvo muy buena recepción, me parecio oportuno abrir un subforo para que puedan explayarse, tratatare de traer aqui lo que han escrito.


Re: Historia de la Política Argentina....
Mensaje por josecito el Jue 24 Abr 2014 - 14:17



_________________
No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.

josecito


Re: Historia de la Política Argentina....
Mensaje por urantia el Jue 24 Abr 2014 - 14:51

silvianoemi escribió:
Queridos Amigos, me pareció bueno abrir éste tema, porque considero que somos todos adultos, y sin peleas partidarias, que no es el objetivo, nada más lejos de mi intención, creí que nos serviría hablar de la Política Argentina...
Los partidos políticos, desde los Conservadores..., o si quieren desde que se fundó el País....Deseo que nos sirva para comprender, aprender y tener discensos...Porque podemos por ejemplo, presentar cada partido, analizarlo y opinar...Sé que es una puesta arriesgada, porque como decía mi nona, de política y religión en familia no hablemos..., pero la vida ha cambiado y sé que los que estamos en éste Foro somos personas respetuosas...En realidad si alguien tiene una idea distinta, o le parece que no podríamos ,lo dejamos ahí...

Me parece muy buena idea...
la verdad que es un tarea importante hablar de la historia de nuestro País, desde sus comienzos que fueron los gauchos los que lucharon en el territorio fundando primero las Pcias y mas tarde fue creada la Capital, y ellos fueron quienes en muchas ocasiones junto a sus mujeres forjaron los limites a las que ellos pertenecían y a la propia y futura Nación, esto es muy amplio por supuesto,
Como nacen luego los Partidos Politicos, porque antes de ellos hay una historia muy rica que la hicieron los hombres que pelearon para armar la Nación...mucho antes estuvieron los pro hombres como Alberdi, San Martin, Rosas mas allá que sea querido o no, formo parte de esa historia,etc.etc.etc.... los españoles que papel jugaron...???
sería muy interesante, por lo menos para mí, que alguien que sepa historia lo pueda volcar...

urantia

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Tierra de Plata, Tierra plateada.....Argentina
Mensaje por silvianoemi el Jue 24 Abr 2014 - 18:47

Con Solis en 1516,comienza la incursión en nuestro Rio de la Plata,y con ello una dominación Española en el año 1700,donde se crea el Virreinato del Rio de la Plata...Trás procesos de Depuración,recién en 1810,la Revolución de Mayo,comienza con la designación de estados Independientes = Provincias Unidas del Rio de la Plata..y en 1816,el 9 de julio, se derrota a la Corona Española....Creándose un Estado Federal..más estable desde 1824, y entre 1853 - 1861 llamamos = ..Republica Argentina

silvianoemi

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Re: Historia de la Política Argentina....
Mensaje por urantia el Vie 25 Abr 2014 - 16:27

La Semana de Mayo

En los primeros días de Mayo de 1810 llego a Buenos Aires la noticia que Cádiz último baluarte español en Europa caía en poder de los franceses, eso hizo que los criollos principales que desde hacia tiempo realizaban reuniones secretas en distintos casas entre ellos la famosa jabonería de Vieytez se preparaban para actuar en forma decidida había que lograr la renuncia del Virrey Cisneros y la formación de un gobierno provisional con la participación de los nativos.-
Luego de varios decisiones se llega al 25 de Mayo con la ya creación de la junta provisional de gobierno, ese fue el Primer Gobierno Patrio de este País.-
Doctrina de la Revolución de Mayo
Algunos de los criollos que prepararon el movimiento de mayo eran entusiastas y decididos
No obstante ello no todos tenían los mismos ideales, unos querían seguir siendo fieles a la Corona Española y que el pueblo tuviera representaste en el gobierno, mientras que otros más decididos querían la independencia absoluta del rey Fernando VII.-


urantia

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Re: Historia de la Política Argentina....
Mensaje por urantia el Vie 25 Abr 2014 - 16:30

Silvia querida amiga esta idea tuya, muy buena por cierto ha hecho que me ponga a estudiar nuevamente historia Argentina con mis manuales y libros que tengo de mi época de estudiante de la secundaria.-

urantia

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Re: Historia de la Política Argentina....
Mensaje por jsilva69 el Vie 25 Abr 2014 - 18:10

Creo, y es sólo una opinión, que jamás fuimos una Republica Federal. Desde el principio, con la Junta Grande y la Asamblea del Año XIII, donde por cuestiones mezquinas no se declaró la Independencia ni se dictó una Constitución.
El congreso constituyente de 1816 a duras penas declaró la Independencia, y eso porque San Martín apretó a los congresales, sino se iba a la mierda.
La constitución del 19 era una vergüenza unitaria, sin olvidarnos de Rivadavia, el mayor vendepatria de la historia (mira que superar al cotur es difícil...).
La Confederación era un rejuntado de caudillos, enriquecidos a costa del pueblo...
Y ni que hablar de la batalla de Caseros, donde Rosas venía ganando la batalla e. inexplicablemente, pegó media vuelta y se fue.
La cosa viene mal parida desde el origen...
Y si me apuran un poco, creo que el único gobierno decente que tuvimos en toda nuestra historia fue el de Illia, que no era ni abogado ni militar: era médico...
Un abrazo!

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Re: Historia de la Política Argentina....
Mensaje por urantia el Vie 25 Abr 2014 - 18:21

jsilva69 escribió:
Creo, y es sólo una opinión, que jamás fuimos una Republica Federal. Desde el principio, con la Junta Grande y la Asamblea del Año XIII, donde por cuestiones mezquinas no se declaró la Independencia ni se dictó una Constitución.
El congreso constituyente de 1816 a duras penas declaró la Independencia, y eso porque San Martín apretó a los congresales, sino se iba a la mierda.
La constitución del 19 era una vergüenza unitaria, sin olvidarnos de Rivadavia, el mayor vendepatria de la historia (mira que superar al cotur es difícil...).
La Confederación era un rejuntado de caudillos, enriquecidos a costa del pueblo...
Y ni que hablar de la batalla de Caseros, donde Rosas venía ganando la batalla e. inexplicablemente, pegó media vuelta y se fue.
La cosa viene mal parida desde el origen...
Y si me apuran un poco, creo que el único gobierno decente que tuvimos en toda nuestra historia fue el de Illia, que no era ni abogado ni militar: era médico...
Un abrazo!
Julito
gracias por decir que es solo tu opinión..
pero tu mirada es muy parcial y puesta con enojo y desde tu solo objetivo de hablar mal de todos menos de los que vos queres....

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Re: Historia de la Política Argentina....
Mensaje por jsilva69 el Vie 25 Abr 2014 - 18:31

Y... puede ser que sea parcial, Ura... tan parcial como comparar a Félix Luna con Felipe Pigna.
Si puedo, de a poco voy a ir argumentando y documentando mi opinión...
Un abrazo!

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Re: Historia de la Política Argentina....
Mensaje por urantia el Vie 25 Abr 2014 - 18:35

Julio
quien comparo a Felx Luna con el pseudo historiador de Pigna???
celebro que hagas el compendio y lo documentes.-

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Re: Historia de la Política Argentina....
Mensaje por jsilva69 el Vie 25 Abr 2014 - 18:48

Los puse como ejemplos de posiciones diferentes acerca de la Historia...

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Siguiendo donde dejó Urantia....
Mensaje por silvianoemi el Vie 25 Abr 2014 - 23:33

Entre 1810 y 1820,..se sucedieron Dos Juntas de Gobierno, Dos Triunviratos y El Directorio, unipersonal y centralista,...La principal meta era enfrentar la resistencia de los Ejércitos Realistas en América.
En 1816, se declara la Independencia de las Provincias Unidas de America del Sur..= Congreso de Tucumán.

Podríamos detallar en estos años la intervención de San Martín Belgrano, Guemes.
Belgrano a pesar de tener derrotas, al mando del Ejército del Norte, sentó bases para que se liberara Paraguay , y en 1812 creó la Bandera, y dirigió el Exodo Jujeño , y superó a los realistas en Tucumán y Salta...

San Martín, crea en 1816 el Ejército de los Andes....y desde 1817 hasta 1822, encabeza la campaña de liberación de Chile y Perú..

Guemes, con sus gauchos, llamada su intervención Guerra Gaucha, ayudando a defender el Territorio de la invasión Realista,fue colaborador de Belgrano, San Martín y Pueyrredón.....

Correlativamente desde 1820, el País se desangra en luchas civiles entre Unitarios y Federales...por lo económico y político... Los Federales obtienen un triunfo en la Batalla de Cepeda, y desde ahí la lucha intestina entre Provincias y Buenos Aires, que duró más 60 años...Los Caudillos Provinciales, dominaron el mapa político a mediados del siglo XIX,....muchos de Ellos dirigiendo sus Provincias....

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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por jsilva69 el Lun 28 Abr 2014, 8:22 pm

Para ser consecuente con la intencion de documentar los retatos de nuestra Historia (y no hacer de ella un River-Boca, como siempre hacemos los argentinos) propongo ir develando algunos misterios que concernen al pasado de nuestra Nacion. No necesariamente tiene que atenerse a un libro de texto (creo que todos tuvimos el libro de historia de Ibañez!  Wink  ), a veces una porcion chiquita de la historia puede esclarecer muchas cosas...

Y para hacer punta, hago mi aporte. Y empiezo por la Junta Grande...

Una vez acaecidos los sucesos de Mayo (sucesos, hasta ese momento, de influencia estrictamente local), la Junta, en el apartado X del acta del 25 de mayo hace el llamado "a cada Cabildo del Interior para establecer el sistema de Gobierno mas conveniente" (Notese que no se hacia referencia a "unirse al gobierno", sino a "establecer un sistema de gobierno").
El 27 de mayo se vuelve sobre el tema en una circular de la junta, solicitando que cuanto «antes sea posible, se nombren y vengan a la Capital los Diputados». Pero... a quien llamaron? Y como se arreglaron los pueblos del Interior para hacer la eleccion?
Esta, y algunas otras cuestiones, se pueden analizar en

Garavaglia, J. (2004). Manifestaciones iniciales de la representación en el Río de la Plata: la revolución en la laboriosa búsqueda de la autonomía del individuo (1810-1812). Revista de Indias, 64(231): 349-382 doi: 10.3989/revindias.2004.i231.544

y que pueden leer en http://revistadeindias.revistas.csic.es/index.php/revistadeindias/article/view/544/611

Los Diputados llegaron... pero en lugar de establecer el sistema de gobierno, se unieron a la Junta existente (a instancias de los saavedristas), desvirtuando el sentido original de la convocatoria. Finalmente, despues de la derrota de Huaqui, los saavedristas se hacen completamente del poder a traves del golpe del 5 y 6 de abril de 1811, y el primer Triunvirato asume el poder ejecutivo.
La Junta, ahora con el nombre de «Junta Conservadora de la soberanía del Sr. D. Fernando VII y de las leyes nacionales», (notese la palabra "Conservadora") queda en funciones vagamente legislativas, pero el choque de intereses con el Triunvirato no se haria esperar. El 7 de noviembre, el Triunvirato la disuelve (y envía a su casa a los diputados), eliminando la incipiente apariencia de division de poderes.
Despues el Triunvirato convocaria a un Congreso Legislativo, pero don Bernardino Rivadavia ya empezaba a meter sus pezuñas en el asunto... pero eso es tema de otro comentario!

Un abrazo!


Última edición por jsilva69 el Jue 26 Jun 2014, 7:51 am, editado 1 vez
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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por jsilva69 el Mar 13 Mayo 2014, 10:56 am

Se ve que estamos demasiado ocupados para la Historia!
Pero bueno, no importa... lo prometido es deuda!

Pueden ver la fuente en

http://www.suteba.org.ar/download/la-asamblea-del-ao-xiii-un-hito-importante-y-necesario-28743.pdf
HALPERÍN DONGHI, Tulio. “De la Revolución de Independencia a la confederación rosista”. Buenos Aires, Paidós, 1989.
GOLDMAN, Noemí (dir). “Revolución, república, confederación”. Buenos Aires, Sudamericana, 1998.
MITRE, Bartolomé. "Historia de Belgrano y la Independencia Argentina". Buenos Aires, Suelo Argentino, 1950.
ROSA, José María. “Historia Argentina. La independencia (1812-1826)”. Buenos Aires, Juan C. Granda, 1965 (Tomo III). ]

Paso a recordar el siguiente fracaso, despues del descalabro de la Junta Grande: la Asamblea del Año XIII...

Recordemos que a mediados de 1812 gobernaba las Provincias Unidas del Río de la Plata el Primer Triunvirato. Rivadavia era la figura política más influyente (y nefasta) en el mismo. Habían transcurrido dos años desde el pronunciamiento de mayo de 1810; se habían sucedido los gobiernos de la Primera Junta y la Junta Grande, atravesadas por los enfrentamientos entre morenismo y saavedrismo, disputa a la cual comenzaría a superponerse la que se daba entre Buenos Aires y el Interior. Y sobre estas se agregaban las luchas de intereses de grupo y personales, un cuadro por momentos muy complejo.

La política del Triunvirato era vacilante respecto a avanzar en la línea independientista. Ello se debía a varios factores; en primer lugar, las presiones de la diplomacia inglesa. En ese momento Inglaterra y España eran aliadas en la guerra contra Napoleón, por lo cual Gran Bretaña no podía estimular abiertamente la independencia de estos territorios. Inglaterra había recomendado a los revolucionarios –a través de Lord Strangford, su embajador en Río de Janeiro- que se mantuvieran bajo la advocación a Fernando VII; también realizó diversas mediaciones entre España y sus colonias. Los principales hombres de este gobierno, Sarratea y Rivadavia, eran muy permeables a esta influencia.

Las Provincias Unidas enfrentaban dos focos de conflicto en ese momento, ambos con una situación preocupante para la revolución. Uno en el norte, en el Alto Perú, la guerra con las fuerzas que mandaba el virrey Abascal desde el Virreynato del Perú. La situación era grave desde la derrota de Huaqui, en junio de 1811. El segundo frente era contra Montevideo, que en febrero de 1811 había declarado la guerra a la Junta porteña. Allí se encontraba Elio, retornado con el título de virrey otorgado por el Consejo de Regencia. Para Buenos Aires el frente más preocupante era este último, por su cercanía y también por la posición geopolítica de Montevideo, lindante con los dominios de Portugal en Brasil, donde estaba instalada la corte lusitana en ese momento. Y había que agregar la presencia del embajador inglés en Río de Janeiro, Lord Strangford, que ejercía gran influencia sobre los acontecimientos de la región.

Ocurrirá entonces un hecho de suma importancia. En septiembre, desobedeciendo las órdenes del gobierno, Belgrano al frente de Ejército del Norte logra primero la victoria de Las Piedras y el 24 derrota a las fuerzas realistas en Tucumán. Este éxito –contrariando las indicaciones expresas de Rivadavia- fue uno de los factores desencadenantes en la caída del Primer Triunvirato. Al llegar las noticias de la victoria, en octubre de 1812, la Logía Lautaro impulsó un golpe que terminó con el Triunvirato, para torcer el rumbo vacilante del gobierno y retomar el camino revolucionario.

El 8 de octubre de 1812 una movilización a la plaza mayor, con el respaldo decisivo de los regimientos comandados por San Martín (Granaderos) y Ortiz de Ocampo (Arribeños) instaron al Cabildo a elegir un nuevo gobierno. Así nació el Segundo Triunvirato. Consecuente con la orientación de la Logia, el Segundo Triunvirato convocó a una Asamblea  General Constituyente, el 24 de octubre de 1812. Este tenía como propósito principal declarar la independencia y sancionar una Constitución. La convocatoria a un congreso general de todas las provincias, a fin de que definieran cual sería el destino de estas provincias, su forma de gobierno por otra, era algo que estaba pendiente desde mayo de 1810. Con las definiciones que se tomaban se retomaba con fuerza el rumbo que en los primeros meses de su gobierno había impuesto Mariano Moreno a la Primera Junta.

La Asamblea inició sus sesiones el 31 de enero de 1813. Continuando la línea señalada, la fórmula de juramento de los diputados omitía toda referencia a la fidelidad a Fernando VII y los colocaba en una perspectiva americanista. También la Asamblea se proclamó soberana, votándose que “reside en ella la representación y ejercicio de la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata”. Alvear fue nombrado presidente de la misma (el cargo duraba un mes). Se habían realizado dos proyectos de Constitución (de tipo republicano y centralistas), que en febrero de 1813 fueron remitidos a la Asamblea. Sin embargo, la idea de declarar la independencia y proclamar una constitución poco a poco se fue diluyendo y los proyectos finalmente no fueron tratados.

La Asamblea sesionó hasta septiembre de 1813 en forma continua, y luego de forma interrumpida (y cada vez menos) hasta su disolución. La pérdida de impulso a la política revolucionaria se explica en parte, con el viraje fundamental que comenzó a darse en la política europea en 1813 (desde mediados de 1812 las fuerzas británicas, españolas y portuguesas comenzaron una ofensiva producto de la cual a mediados de 1813 los franceses abandonaron España). Por otra parte, desde el frente interno, en la Logia se habían manifestado dos tendencias, una dirigida por Alvear y otra por San Martín. El primero, a diferencia de San Martín, veía a esta organización más como un instrumento para el acrecentamiento de su poder personal que para llevar a adelante los planes revolucionarios. El triunfo de la línea de Alvear; la partida de San Martín primero a hacerse cargo del Ejército del Norte luego de la derrota de Belgrano y luego a Cuyo, resultaron en un compromiso decreciente con la independencia.

Con respecto a la Banda Oriental, Artigas es invitado a reconocer a la Asamblea y sumarse al sitio de Montevideo, Artigas convoca un Congreso, en abril de 1813, que elige diputados a la Asamblea. Pero luego la situación comenzará a complicarse. En el frente este, si bien la guerra contra los
realistas de Montevideo tendrá un desenlace positivo, por una parte, con la toma de Montevideo, en junio de 1814, por Rondeau; la política llevada adelante por el Triunvirato presentará su lado más oscuro, pues llevará al inicio de la guerra civil con el artiguismo. El federalismo de Artigas chocaba contra el centralismo porteño, y los diputados orientales –su mandato- no serán reconocidos por la Asamblea Constituyente.

Las derrotas militares y el conflicto con el artiguismo son mucho más que un problema puramente militar; son un problema político. Hay una evidente perdida de peso político de la Asamblea, por una parte por la reconquista por parte de los realistas de las provincias del Alto Perú. Y por el
enfrentamiento con el artiguismo, que hace que sus diputados no se encuentren presentes, lo cual también quita base de sustentación a la Asamblea. Estos cambios en la coyuntura también fueron provocando cambios de tipo institucional, acentuando la centralización del poder. En 1814 la Asamblea reemplaza al Triunvirato por un Directorio unipersonal, para el cual es nombrado Gervasio Posadas, tío de Alvear. El propio Alvear sería elegido Director Supremo a comienzos de 1815. Pero su pérdida de poder es sólo equivalente al extravío de su política, al punto que llega a ofrecer a Gran Bretaña que establezca un protectorado sobre las Provincias Unidas, incorporándolas a los dominios británicos. Nada quedaba de la política inicial que lo había guiado.

Y fue el abandono de esta política y la guerra civil con el artiguismo lo que llevó a la bancarrota de Alvear. La sublevación de un ejército de Buenos Aires que se dirigía contra la Banda Oriental, en 1815 (en Fontezuelas), cerró este ciclo político, con la renuncia y el destierro de Alvear. En este mismo momento fue disuelta la Asamblea Constituyente.

Nos queda el consuelo que creó o legalizó una serie de símbolos de carácter independentista y republicanos (el himno, la bandera, la escarapela y la moneda) y decreto algunos derechos civiles (dictó la libertad de vientres y de los esclavos introducidos en el país, si bien esa medida a fin de año se derogó por protestas de los portugueses y de Lord Strangford). También se decretó la supresión de los tributos, la mita, el yanaconazgo, encomienda y servicio personal de los indios; esto se publicó en quechua, aymara y guaraní. También eliminó los ayorazgos y los títulos de nobleza. Abolió la Inquisición y la práctica de la tortura; así como los castigos corporales en las escuelas.

Sin embargo, los objetivos principales, que eran la declaracion de la Independencia y la creacion de una Constitucion, quedaron en fracaso...
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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por jsilva69 el Miér 14 Mayo 2014, 12:29 pm

Antes de hablar del Congreso de Tucuman, aca va una apostilla sobre don Bernardino Rifapatria... no se merece muchas mas palabras!

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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por urantia el Miér 25 Jun 2014, 10:14 am


Siguiendo con el correr de la historia y cerca de la fecha conmemorativa de la Independencia

www.elportaleducativo.com.ar

9 DE JULIO DE 1816
DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA ARGENTINA
24 de marzo de 1816: El congreso inicia sus sesiones. El presidente del Congreso era Pedro Medrano, representante porteño, quien pronunció un discurso de apertura. Los diputados resolvieron que la presidencia del Congreso fuera desempeñada por todos y cada uno de ellos en forma rotativa, debiendo ser acompañados siempre por dos secretarios.
Desde el primer momento, el congreso tuvo problemas: los diputados tardaban en llegar a Tucumán, el ejército había sido derrotado en Sipe-Sipe y se encontraba disperso y, Rondeau que era el jefe de ese ejército, estaba en  guerra contra Martín de Güemes.
Además, el director supremo Alvarez Thomas había renunciado y había sido reemplazado en forma provisoria  por Antonio González Balcarce (17 de abril de 1816).

Ante esa situación, los diputados tuvieron que tomar urgentes medidas: elegir un nuevo director supremo. El  3 de mayo de 1816 designaron casi por unanimidad al diputado por San Luis, Juan Martín de Pueyrredón. Pero este flamante director supremo no pudo viajar inmediatamente a Buenos Aires, primero tuvo que pasar por Salta para solucionar una situación difícil por la que pasaba esa provincia y luego por Córdoba donde se entrevistó con el General San Martín para convenir los detalles de la campaña que lograría la independencia de Chile y Perú.

San Martín, por entonces gobernador de Cuyo, enviaba cartas a los congresales. En una de ellas les decía: " ¡Hasta cuando tenemos que esperar para declara nuestra independencia! ¿No les parece a ustedes una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener bandera y escarapela y hacer la guerra al soberano de quien en el día se cree que dependemos? (...) Los enemigos (y con mucha razón) nos tratan de insurgentes, pues nos declaramos vasallos (...) ánimo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas..."




9 de julio de 1816: La propuesta que leyó el secretario Juan José Paso fue seguida de la aclamación de todos los diputados. No hubo votación, todos de pie, entre vítores y aplausos, dijeron que sí, que querían que "las Provincias Unidas fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli". Luego cada uno de los veintinueve  diputados confirmó individualmente su voto, y se redactó el Acta que contiene la Declaración de la independencia.

 

Diez días después el diputado Medrano propuso completar la Declaración con un agregado que se aceptó: (que) "las Provincias Unidas fuesen una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli, y toda otra dominación extrajera..." Y entonces sí las Provincias Unidas fueron una nueva nación, libre e independiente.



UN DATO: cuando se firmó el acta de la independencia se mandaron a imprimir 3000 ejemplares, de los cuales 1500 se hicieron en castellano, 1000 en quechua y 500 en aymará.
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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por urantia el Miér 25 Jun 2014, 10:17 am

ACTA DE LA INDEPENDENCIA DE LAS PROVINCIAS UNIDAS EN SUD-AMERICA

En la benemérita y muy digna Ciudad de San Miguel del Tucumán a nueve días del mes de julio de mil ochocientos dieciséis: terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado, objeto de la independencia de los Pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne del poder despótico de los reyes de España; los Representantes sin embargo consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, Pueblos representados y posteridad; a su término fueron preguntados:
¿Si querían que las Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?
Aclamaron primero llenos del santo ardor de la justicia, y uno a uno reiteraron sucesivamente su unánime y espontáneo decidido voto por la independencia del País, fijando en su virtud la determinación siguiente:

Nos los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli. Quedan en consecuencia de hecho y derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo del seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama.

Comuníquese a quienes corresponda para su publicación y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un Manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración.

Dada en la Sala de Sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros Diputados Secretarios.
Francisco Narciso de Laprida, Diputado por San Juan, Presidente
Mariano Boedo, Vice Presidente, Diputado por Salta
Dr. Antonio Sáenz, Diputado por Buenos Aires
Dr. José Darragueira, Diputado por Buenos Aires
Fray Cayetano José Rodríguez, Diputado por Buenos Aires
Dr. Pedro Medrano, Diputado por Buenos Aires
Dr. Manuel Antonio Acevedo, Diputado por Catamarca
Dr. José Ignacio de Gorriti, Diputado por Salta
Dr. José Andrés Pacheco de Melo, Diputado por Chibchas
Dr. Teodoro Sánchez de Bustamante, Diputado por la Ciudad de Jujuy y su territorio
Eduardo Pérez Bulnes, Diputado por Córdoba
Tomás Godoy Cruz, Diputado por Mendoza
Dr. Pedro Miguel Aráoz, Diputado por la Capital del Tucumán
Dr. Esteban Agustín Gazcón, Diputado por la Provincia de Buenos Aires
Pedro Francisco de Uriarte, Diputado por Santiago del Estero
Pedro León Gallo, Diputado de Santiago del Estero
Pedro Ignacio Rivera, Diputado de Mizque
Dr. Mariano Sánchez de Loria, Diputado por Charcas
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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por urantia el Miér 25 Jun 2014, 10:19 am

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LA CASA HISTÓRICA DE TUCUMÁN
En 1816, ante la necesidad de contar con un local para las sesiones del Congreso que se reuniría en Tucumán, se optó por la Casa de Doña Francisca Bazán de Laguna. La tradición afirma que Da. Francisca prestó la casa para las sesiones, pero investigaciones posteriores consideran, acertadamente, que el Estado Provincial dispuso usarla, ya que gran parte de la Casa estaba alquilada para la Caja General y Aduana de la Provincia.

La Casa de Tucumán (hoy)

En 1874 el Gobierno Nacional le compró la casa a sus dueños por 200.000 pesos. Y fue el Presidente Nicolás Avellaneda, que era oriundo de la provincia de Tucumán, quien por decreto del Poder Ejecutivo Nacional adquirió la Casa para el Estado, con la expresa recomendación de que se conservara el "antiguo y venerable salón". En realidad la casa estaba en muy mal estado y el Gobierno decidió demoler el frente original y las habitaciones del ala derecha del primer patio, dejando intacto el Salón de la Jura y las habitaciones donde funcionaban el Correo y el Juzgado. Los trabajos le dieron a la casa una fachada “neoclásica”.
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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por jsilva69 el Miér 25 Jun 2014, 8:10 pm

Cuando se rememora el fallido Congreso Constituyente de 1816 (el de Tucuman, donde se declaro la Independencia), generalmente uno recuerda como una curiosidad la propuesta de Manuel Belgrano para instaurar una monarquía constitucional. Sin embargo, no fue ni la primera, ni la ultima. Entre 1808 y 1819 hubo cuatro frustrados proyectos de instaurar una monarquía en el Río de la Plata.

El primer proyecto de instaurar una monarquía en el Río de la Plata, que implicó a la corona portuguesa y en particular a la Princesa Carlota Joaquina, española hija de Carlos IV, hermana de Fernando, tuvo asidero en pleno período colonial y en un momento crucial de la historia política y militar de España ocupada por las fuerzas francesas que originariamente se sirvieron de su territorio para invadir Portugal pero terminaron ocupándola y quedando bajo el monarca José I. “El proyecto carlotista” involucró la misión secreta del Brigadier D. Francisco Xavier Curado en el decisivo bienio 1808-1809 ante personajes de primera línea entre los que se contaban criollos de Buenos Aires, que posteriormente serían figuras relevantes de la Revolución de Mayo.

1. El proyecto carlotista 1808-1809:
Desde principios de 1808, en que se instaló la Corte portuguesa en el Brasil, la tensión entre las colonias españolas y portuguesas fue en aumento. El regente Juan fue sólo un títere manejado por los ingleses, las ambiciones de Portugal hacia la Banda Oriental fueron una constante en su política exterior. Los ingleses no hicieron nada para frenar este deseo portugués, incluso por momentos alentaron las disputas en torno a la parte oriental del Río de la Plata, pero al conocerse que España había sido invadida, los acontecimientos derivaron enla alianza española-británica, estos últimos frenaron momentáneamente los intentos de agresión armada hacia el Virreinato del Río de la Plata.

La situación en el Río de la Plata era propicia para todo tipo de intrigas, en lo que los ingleses eran verdaderos maestros. Desde Río de Janeiro surgió la decisión de imponer a la infanta Carlota Joaquina al frente del Virreinato. Este proyecto fue alentado por Sydney Smith, jefe de la escuadra inglesa en el Atlántico Sur, era a la vez consejero y amante de la princesa, que no mantenía buenas relaciones, ni conyugales, ni políticas con su esposo. Souza Coutinho, ministro de Relaciones Exteriores y de Guerra del Brasil, también participó en un principio del proyecto, además contó con la mirada benevolente de lord Strangford, embajador inglés en Río de Janeiro. Strangford cambió de actitud cuando recibió órdenes de Canning, canciller inglés, de no impulsar ningún cambio en la forma de gobierno de las colonias españolas.

El 2 de septiembre de 1808, Canning escribió a Strangford que en esos momentos no se podía "fomentar ningún proyecto hostil a la Paz e Independencia de los dominios españoles en América del Sur".

El 25 de septiembre se instaló en Aranjuez la Suprema Junta Central con el apoyo del ministro británico, marqués Wellesley. Sydney Smith recibió la orden de abandonar su plan de instalar a la princesa Carlota en Buenos Aires. Varios patriotas se vieron seducidos por la posibilidad de establecer una monarquía moderada, donde los criollos tuvieran participación en el gobierno. Entre los simpatizantes de ese proyecto se encontraban Belgrano, Castelli, Nicolás Rodríguez Peña, Vieytes, Berutti y otros; todos los cuales tuvieron una destacada actuación en la Revolución de 1810. Estos no tardaron en darse cuenta de lo difícil que podía ser luchar por la independencia de su patria, cuando potencias extranjeras se entrometían en los asuntos internos.

Los políticos ingleses temieron que la participación de elementos revolucionarios en este plan desatara un movimiento que no pudieran controlar por lo que prefirieron poner fin al proyecto de encumbrar a la infanta. Saturnino Rodríguez Peña, desde el Brasil participaba de la aventura, de acuerdo con Smith decidieron enviar a Paroissen al Río de la Plata, con el objeto de entrevistarse con alguno de los amigos de Rodríguez Peña, para ponerlos al tanto de las maquinaciones de Carlota y sus seguidores.

Mientras esto ocurría, José Presas, secretario de la infanta, la convence de que su nombre era utilizado con fines revolucionarios, esto causó verdadero pánico en la conservadora princesa, que no tuvo mejor idea que enviar, en el mismo barco en que viajó Paroissen, a otro emisario con un mensaje para Liniers donde delataba a sus partidarios. Al llegar al Río de la Plata, Paroissen fue arrestado, de esta forma la princesa Carlota entregaba a quienes querían coronarla. Fue así como los patriotas tomaron conciencia de que no había que esperar demasiado de los extranjeros para llevar a cabo sus planes de emancipación.

Los ingleses, la infanta y su amante, temían que cualquier intento por modificar el gobierno en Buenos Aires pudiera transformarse en un proceso de consecuencias imprevisibles. El gobierno británico decidió cortar por lo sano y reemplazar a Sydney Smith, el que mostraba mayor entusiasmo con el plan.

Tres factores confluyeron contra la viabilidad del “Proyecto carlotista”:

1. El temor inglés de que fuera prólogo de futuros “movimientos revolucionarios” por criollos patriotas, asunto que estaba “en el aire”.
2. Al contrario, la convicción de los patriotas de que si Inglaterra y Portugal “se apoderaban política y militarmente del Río de la Plata” era más difícil llevar adelante cualquier plan independentista.
3. La presión que ejerció el consejero personal de la infanta, José Presas, quien la convenció de que “existía una trama hábilmente urdida en Buenos Aires ” y que su nombre iba a ser usado con “fines revolucionarios” por quienes la apoyaban “que no eran más que unos arribista”.

Algunos historiadores vuelven a esforzarse para tratar de salvar la participación del gobierno británico en esta nueva intriga, sintomáticamente la responsabilidad vuelve a caer sobre la cabeza de un aventurero. En las invasiones fue Popham, aquí la culpabilidad recayó en Smith. Los hechos demostraron que en el comienzo del proyecto, tanto Strangford como Souza Coutinho apoyaron el plan carlotista, y recordemos que difícilmente los portugueses pudieran realizar algo sin el consentimiento de los ingleses. Por otra parte, Saturnino Rodríguez Peña quien también actuó en los acontecimientos que estamos siguiendo, estaba a sueldo de los británicos desde que había ayudado a escapar a Beresford. Para nuestra sorpresa existen historiadores argentinos que no dudan de calificar de patriota a este empleado de la corona británica, tal vez lo fuera desde el punto de vista inglés.

Los auténticos patriotas que cometieron el error de participar de esta aventura no tardaron en rectificar el rumbo, otros como Moreno, desconfiaron de la infanta y sus amigos ingleses, optando por permanecer al margen de los sucesos.

El segundo intento fue en 1815, cuando en 1815 la Misión Sarratea, Belgrano y Rivadavia que fueron a España con intención de conseguir el reconocimiento independentista (que fracasó) también pretendió “intentar negociar como heredero al Príncipe Francisco de Paula, hijo de Carlos IV”. El resultado fue negativo y regresaron a Buenos Aires con las manos vacías.

2. 1815 La Misión Sarratea, Belgrano y Rivadavia:

El regreso de Fernando VII al trono español en marzo de 1814 junto con las primeras medidas por él adoptadas como la nulidad de los decretos de las Cortes, la reimplantación del Consejo de Indias y la disposición de enviar expediciones militares a América conformaron un cuadro de extrema gravedad para la revolución en las Provincias Unidas. Consecuentemente, el director supremo Gervasio Posadas propuso el 13 de septiembre de 1814 el nombramiento de Manuel Belgrano y de Pedro Medrano -luego reemplazado por Bernardino Rivadavia- como enviados ante el gobierno español. Las instrucciones públicas, firmadas el 9 de diciembre de dicho año por Posadas y Nicolás Herrera, señalaban que los enviados debían presentar sus felicitaciones a Fernando VII por su regreso al trono español, pero también debían informar de la situación política de las provincias rioplatenses, subrayando los abusos y crueldades por parte de las autoridades españolas. Quedaba explicitada en estas instrucciones públicas la decisión de las provincias del Plata de luchar desesperadamente a favor de su autonomía, más allá de sus palabras de lealtad a la figura real. Dichas instrucciones agregaban que los diputados rioplatenses estaban autorizados a aceptar proposiciones españolas, que examinadas por las provincias en la Asamblea de sus Representantes pudieran admitirse sin chocar con "la opinión de los pueblos". Por cierto, a través de este mecanismo de consulta, el gobierno del Río de la Plata pretendía ganar tiempo para evitar el envío de expediciones militares por parte de la Madre Patria. Al final de las instrucciones públicas, se encargaba a los diputados "reproducir sin cesar ante la persona del Rey las más reverentes súplicas para que se digne dar una mirada generosa sobre estos inocentes y desgraciados Pueblos que de otro modo quedarán sumergidos en los horrores de una guerra interminable y sangrienta", lo que nuevamente denotaba la voluntad de combatir tenazmente por parte del gobierno rioplatense. Voluntad que entre otras armas se expresó a través de la lucrativa guerra de corso. El contenido de las instrucciones reservadas, destinadas a Bernardino Rivadavia el 10 de diciembre de 1814, resultaba aún más significativo en cuanto a sus alcances que el correspondiente a las instrucciones públicas. Se desprende del texto de las instrucciones, la insistencia en la resolución de la Asamblea era una estrategia destinada a evitar los compromisos definitivos por parte de los enviados rioplatenses en Madrid, y con ello el gobierno de las Provincias Unidas pretendía bastante ingenuamente- llevar las negociaciones a la larga de modo de demorar la temida partida de la expedición de Cádiz. En caso de que Fernando VII insistiera en la subordinación de las Provincias Unidas a su autoridad, el diputado se debía dirigir a otra corte extranjera “para sacar algún partido ventajoso qe asegure la libertad civil de estas Provincias, sin detenerse, en admitir tratados políticos y de comercio, qe puedan estimular su atención porque el fin es conseguir una protección respetable de alguna Potencia de primer orden, contra las tentativas opresoras de España”.  

Las instrucciones mencionaban como ejemplos de dichas potencias de primer orden a Inglaterra, Rusia, Francia, Alemania y Estados Unidos. Antes de pasar a Madrid, Rivadavia debía informarse a través de Manuel de Sarratea acerca de la política inglesa respecto de la América Española “por que, en el caso qe pueda conseguirse qe la Nación Inglesa quiera mandar un Príncipe de su Casa Real o de otra de sus aliadas para qe se corone en esta parte del Mundo bajo la constitución qe fixen estos Pueblos o bajo otras formas liberales tomando sobre sí la obligación de allanar las dificultades que oponga la España o las demás Potencias Europeas, entonces omitirá su viaje a España y sólo tratará con la Inglaterra.”

Los comisionados Belgrano y Rivadavia salieron de Buenos Aires el 18 de diciembre de 1814 y llegaron a Río de Janeiro el 12 de enero de 1815. Tuvieron varias entrevistas con lord Strangford, quien les aseguró que su gobierno no permitiría al de Brasil la intervención en el Río de la Plata, dato que resultaba importante para los enviados porteños, pues alejaba el miedo de que las fuerzas expedicionarias españolas encontrasen un respaldo en Brasil. Belgrano y Rivadavia no fueron recibidos ni por el Príncipe Regente ni por la Infanta Carlota. Por otro lado, un tiempo antes que los arriba mencionados, el Triunvirato había enviado en misión diplomática a Europa a Mariano de Sarratea, luego de la malograda intervención de éste en el sitio de Montevideo. Ante la intransigencia de Fernando VII, Sarratea debía establecer contactos con Carlos IV, exiliado en Roma, y ofrecerle la coronación de su hijo Francisco de Paula en el Río de la Plata. El objetivo mínimo era demorar la partida de la expedición de Morillo y el máximo, si se podía, provocar la desunión de la familia real española. Este plan de Sarratea se conoce en los textos de historia con el nombre de "negocio de Italia"

Sarratea había encargado al conde de Cabarrús la tarea de entablar la negociación con Carlos IV, pero limitándose a darle instrucciones meramente verbales. Los acontecimientos europeos obligaron a Carlos IV, residente en Italia, a postergar una decisión respecto de este tema. En una segunda ronda de negociaciones del conde de Cabarrús con Carlos IV, el primero llevó instrucciones escritas, que entre otros elementos incluía un manifiesto que Carlos IV debía firmar, por el cual cedía a su hijo Francisco de Paula "el dominio y señorío de los territorios que formaban el virreinato de Buenos Aires, la presidencia de Chile y provincias de Puno, Arequipa y Cuzco con sus costas e islas adyacentes". Se incluía además un proyecto de constitución monárquico-constitucional. La nueva monarquía tendría el nombre de Reino Unido del Río de la Plata. Pero en vísperas de la partida de Cabarrús a Italia, Napoleón Bonaparte era derrotado en Waterloo. Este cambio en el contexto europeo hizo prever una reacción del autoritarismo monárquico contra las ideas liberales y malogró las negociaciones con Carlos IV.

Frustrado el "negocio de Italia", Sarratea pensó en la opción de propiciar la creación, en el antiguo virreinato de Buenos Aires y reino de Chile, de un estado independiente con un príncipe de la casa real española al frente del mismo. Para ello, nuevamente utilizó a Cabarrús como mediador. Cabarrús celebró dos entrevistas con el ministro de estado español, Pedro Cevallos. Este último rechazó la idea de un estado independiente en el Plata, pues implicaba un insulto a la soberanía del rey, cuya aceptación era la condición sine qua non de cualquier arreglo con los representantes diplomáticos de las Provincias Unidas. En adelante, Cevallos se negó a recibir a Cabarrús.

Las negociaciones de Sarratea, Belgrano y Rivadavia se complicaron con el desacuerdo entre el primero y los otros dos, generado por el alcance de las negociaciones de Cabarrús. Sarratea temía que el rey Fernando VII fuera capaz de convencer a Rivadavia de alcanzar una reconciliación basada en la sumisión a España. Basado en ese temor, Sarratea buscó desacreditar a Rivadavia poniendo las negociaciones con la corte española en peligro. Estos cortocircuitos personales se potenciaban gracias a la complicidad que representaba la lentitud en el intercambio epistolar, exacerbada por las distancias que separaban a Buenos Aires de Europa. Las intrigas de Sarratea lograron que la misión de Rivadavia no consiguiera ni la reconciliación con Fernando VII ni el reconocimiento real de la independencia porteña respecto de la metrópoli. Por cierto, las divisiones facciosas, en el ámbito de las relaciones internas, impedían el acuerdo acerca de una forma de gobierno para las Provincias Unidas y la conformación de un Estado nacional, y, trasladadas al campo de las relaciones diplomáticas exteriores, provocaban una pugna entre los distintos representantes diplomáticos por obtener ventajas personales o de su bando ante las cortes europeas.

La lucha entre Sarratea y Rivadavia, que no sería la única de este período, era un abrumador reflejo del estado de anarquía en el que estaba envuelto el gobierno rioplatense.  Por su parte, Rivadavia intentó entrevistarse con Cevallos hacia fines de mayo de 1816 prescindiendo de Cabarrús y Sarratea. Pero la aparición, cerca de Cádiz, de una expedición corsaria proveniente de Buenos Aires -y que había hecho varias presas- dificultó el desempeño de las entrevistas entre Rivadavia y Cevallos.  

Finalmente, en oficio del 21 de junio de 1816, el ministro Cevallos ponía término a las conferencias y le comunicaba a Rivadavia que el propio rey había ordenado su salida del territorio español. El 15 de julio, partía Rivadavia de Madrid sin haber obtenido su propósito.  Pero las gestiones diplomáticas del gobierno de Buenos Aires en el escenario europeo no culminaron con el fracaso de esa misión. En enero de 1817 el director supremo Juan Martín de Pueyrredón enviaba a Antonio José Valdés, editor de El Censor, periódico de Buenos Aires, a las cortes de Rusia y Austria para obtener su mediación en la lucha de las Provincias Unidas con España. Pueyrredón temía una combinación secreta entre fuerzas de España y Portugal contra las Provincias Unidas. Pero la misión Valdés fracasó porque Rivadavia se ocupó de presentarlo ante Pueyrredón como un traidor que ofrecía el reino de Buenos Aires a un príncipe austríaco y afirmaba que la embajada española había publicado sus escritos. Rivadavia sentía que Valdés corroía el crédito de Pueyrredón y la causa americana.  Pero Pueyrredón tenía una fuente de información adicional: había accedido a una nota escrita por su secretario de gobierno, a Rivadavia, en donde el primero aseguraba que Valdés había probado ser un "hombre perverso" que provocaba la "indignación de los buenos americanos".

También en 1815 surgió una  gestión indigna, obra de un enemigo jurado de Artigas: el Director General Carlos María de Alvear, que redactó y firmó convencido que era una obra maestra de diplomacia y sentido de la gobernabilidad, la famosa carta para Lord Strangford embajador británico en la corte portuguesa de Rio de Janeiro con una propuesta muy concreta y con argumentos que entendía de recibo.

Así el 26 de marzo de 1815 puso en  manos de un fiel emisario como "D. Manuel García mi consejero de Estado" frase con la que encabezó la misiva que en lo medular decía: "En estas circunstancia, solamente la generosa Nación Británica puede poner remedio eficaz a tantos males acogiendo en sus brazos a estas provincias que obedecerán a su gobierno y recibirán sus leyes con  el mayor “placer, porque conocen que es el único medio de evitarla destrucción del país..." Esta otra fracasada misión, estuvo dirigida directamente a conspirar deliberadamente contra el ideario de Artigas que había hecho carne del mismo y pesaba mucho políticamente en las provincias que consolidaron la Liga Federal.

3.1815 Alvear y la tentativa de transformar a la Argentina en una colonia inglesa:

El documento que servía de presentación a García estaba concebido en estos términos:

“Excmo. Señor: El estado de los asuntos en este país me obliga a encargar a Don Manuel José García Secretario de este Gobierno, de la obligación de comunicarse verbalmente con V. E. en la esperanza que se determine algo, que pueda ser conveniente para los intereses de la Gran Bretaña, y tan eficaz para estas provincias como las circunstancias requieren. Él lleva las instrucciones y autorizaciones necesarias. Tengo una legítimaesperanza que V. E. estará dispuesto a dar a estos países una nuevaprueba de su disposición para protegerlos. “Tengo de honor etc. Carlos de Alvear. Buenos Aires, enero 25 de 1815. Al Sr. Vizconde Strangford, embajador de S. M. B. ante la Corte de Brasil”.

Por si esto no fuera suficiente, les acerco uno de los parrafos correspondientes al pliego destinado a Lord Strangford:

“Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés, y yo estoy dispuesto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que las afligen. Es necesario que se aprovechen los momentos, que vengan tropas que impongan a los genios díscolos, y un jefe autorizado que empiece a dar al país las formas que sean del beneplácito del rey y de la nación, a cuyos efectos espero que V. E. me dará sus avisos con la reserva y prontitud que conviene preparar oportunamente la ejecución”

Aparentemente, pues, la guerra de la independencia se terminaba con la transformación de la colonia española en colonia inglesa. Ha sido llamada esta negociación pedido de protectorado a Inglaterra, pero en realidad es algo más que el protectorado lo que solicitaba Alvear en sus notas: es la completa sumisión a Inglaterra, la transformación en Colonia británica.

Por la imposibilidad de mantener un comando político que se le escapaba de las manos, y poseído de la certeza de que fuera de su partido no había más meta que la anarquía y la ruina de las Provincias Unidas, el Director Alvear solicitaba la anexión a Inglaterra, y se ponía a las órdenes del embajador inglés hasta tanto llegaba “el jefe autorizado”. A lo menos eso decían los pliegos de los que era portador García, dejando para otro lugar de este estudio el análisis de la suposición, planteada por algunos, sobre la falta de sinceridad de la propuesta. La causa del pedido a Inglaterra era la necesidad del partido gobernante para mantenerse en la administración con tropas extranjeras que se “impusieran a los genios díscolos”. Pero el hecho efectivo que lo desencadenó fue la amenaza de la expedición española que se preparaba en Cádiz, y la falta de fe para esperar el triunfo de Buenos Aires en esa emergencia.

Lo cierto es que García no entregó los famosos pliegos, y en su lugar confeccionó un Memorial a pedido del embajador que este hizo seguir a Inglaterra. Pero pasa otra cosa enigmática con este Memorial: a estar el informe del 27 de febrero este fue entregado el mismo día. Pero el original que se encuentra en el Archivo Británico lleva fecha 3 de marzo. Y la copia que remitió García a Buenos Aires tiene otra fecha: 4 de marzo. Y entre el ejemplar de Londres y el de Buenos Aires hay diferencias muy grandes en el tono general, como en párrafos que han sido omitidos tanto en uno, como en otro. Para aumentar más el problema hay una tercera versión del Memorial, basada en los borradores existentes entre los papeles de García, que difiere de los otros dos textos: este borrador no lleva fecha.    

Da la impresión de que García confeccionó un primer Memorial, que entregó el 27 de febrero a Lord Strangford, comunicándoselo a su gobierno ese mismo día. Pero sus términos no debieron complacer al embajador que solicitó correcciones, tal vez en más de una reunión.

¿Fue esta una negociación encaminada a impedir u obstaculizar la expedición española, que según las noticias recibidas en Buenos Aires ya se daba a la vela en enero de 1815? Sí, en parte. Es evidente que García apuró con urgencia su viaje, se embarcó el 28 de enero llevando las cartas de Alvear fechadas el 25; llega a Río el 23 de febrero, y es recibido por Lord Strangford el domingo 26.

El motivo determinante del viaje de García debió ser el anuncio de la próxima llegada de la expedición española. De esta nada se sabía en Buenos Aires durante los primeros días de enero, y Rivadavia se entera solamente el 15 en Río de Janeiro, y se apresura a escribir el mismo día al gobierno con la angustia consiguiente.

En Buenos Aires, se debió saber la noticia el día 25 o muy poco antes (desde luego que por otro conducto, pues la carta de Rivadavia debió tardar veinte días en llegar), y la primera noticia oficial que se da al público es el Manifiesto de la Asamblea del 26 de enero invitando a la calma y a la unión ante el peligro. También el Cabildo publica una Proclama de cuatro folios el 31 instando “a la reconciliación de todos para organizar la mejor defensa”. Alvear no tenía mucha fe en la reconciliación, y ya el barco de García navegaba mar adentro portando otra defensa que se entendía más eficaz. Pero el temor ante la expedición española no fue el único motivo para entregarse a Inglaterra. Alvear apuró ese 25 de enero, algo que ya se estaba gestando tiempo atrás, y cuyas huellas encontramos por todas partes.

Nada tiene de extraño la existencia de un pensamiento así en un grupo calificadísimo de la opinión pública. Desgraciadamente no todos los hombres que actuaron en la Revolución tenían completa fe en el triunfo definitivo: ni tampoco todos los que vinieron con posterioridad a la declaración da la independencia dejaron de buscar ese término medio entre soberanía y esclavitud. El sometimiento total a Inglaterra no fue una ficción, ni un recurso extremo: fue algo perfectamente premeditado, como lo demuestran las Instrucciones reservadas a Rivadavia, (desconocidas hasta hace poco), y las cartas y declaraciones de hombres de la época.

A todo esto, en febrero de 1815 la posición política de Strangford estaba comprometida. En el preciso momento de conferenciar el embajador con el comisionado argentino, ya estaba decretado en Londres el retiro del primero. Ante ello la gestión de García se tornaba absolutamente inútil – por lo menos en el trámite que le era personal a Lord Strangford- y esto debió contribuir a su negativa a recibir el pliego que le estaba dirigido, y aconsejar que el destinado a Londres fuera llevado personalmente por Rivadavia a la cancillería británica.

El otro paso, mas conocido por nosotros, fue en pleno Congreso de Tucumán, donde en sesión secreta del 6 de julio de 1816, Manuel Belgrano propuso auscultar la posibilidad de convocar a un representante "de la dinastía de los Incas". Se pensó en Juan Bautista Tupac Amaru, descendiente de los Incas y que había sido 20 años prisionero de España en cárceles de Cádiz. Tampoco prosperó.

4. 1816 Belgrano y la propuesta de la monarquía incaica:

Como reclamara con insistencia San Martín, el Congreso de Tucumán proclamó en 1816 la independencia de España (y de toda otra potencia extranjera), refiriéndose a "las Provincias Unidas de Sud América" (y no sólo del Rio de la Plata). En cuanto a la forma de gobierno, el Congreso atendió la propuesta de Belgrano de la monarquía incaica "atemperada", expuesta ya en 1790 por Miranda en un memorial al ministro inglés Pitt.

Belgrano alegó la importancia de ganar a las masas indígenas para la causa. La soberanía de un descendiente de los incas -para lo cual había varios candidatos ilustrados y de prestigio- sería simbólica, junto a un régimen representativo, pero tenía gran atractivo popular; y el proyecto de establecer la capital en Cuzco apuntaba al levantamiento del Perú. La perspectiva era, en palabras de Mitre, "fundar un vasto imperio sud-americano que englobase casi la totalidad de la América española al sur del Ecuador".

San Martín apoyó con entusiasmo la iniciativa, como señala su carta al diputado cuyano Godoy Cruz: "Ya digo a Laprida lo admirable que me parece el plan de un Inca a la cabeza: las ventajas son geométricas". También se expresaron de acuerdo el caudillo y gobernador salteño Martín Miguel de Güemes y los diputados de la mayoría de las provincias (aunque faltaban en el Congreso las del litoral, coaligadas con Artigas). Los representantes porteños maniobraron para posponer el debate, pues, según explicó después Tomás de Anchorena, podían aceptar una monarquía constitucional, pero no bajo un "despreciable" rey indio. Los reproches que hizo en privado a Belgrano traslucían el temor a lo que precisamente aquél buscaba: ampliar la base social de la revolución.

Es indudable que San Martín asignó gran importancia a la posibilidad de aunar la forma monárquica, que él prefería, con la reivindicación del Incario y la integración de los países sudamericanos.

Tal era su interés por el legado incaico que, reunido con un grupo de notables en Córdoba, los persuadió de reimprimir el que fuera su libro de cabecera: los Comentarios Reales de Garcilaso de la Vega, aquel hijo de un conquistador y una palla inca que había rescatado las tradiciones de la civilización andina. Para ello se abrió una suscripción y se lanzó un prospecto refrendado por José Antonio Cabrera, el presbítero Miguel del Corro, el doctor Bernardo Bustamante, José de Isaza, José María Paz, Mariano Fragueiro, Faustino de Allende, Mariano Usandivaras y otros, donde se exaltaba el sistema de los incas como "un compuesto de justas y sabias leyes que nada tienen que envidiar al de las naciones europeas"

Fuente: Chumbita, H. (2007). El proyecto americanista de los revolucionarios de la Independencia. América Latina hacia su segunda independencia. http://www.hugochumbita.com.ar/actualizaciones/rev_el_proyecto_americanista.doc

La última de las conspiraciones, tuvo como gestor al párroco Valentín Gómez que viajó a Europa en 1819 para negociar un representante de la casa de Orleans. Negada rotundamente esta pretensión, en canje el embajador recibió como contraoferta le de que “invitara al duque de Lucca” sobrino de Fernando VII. Como era de esperar, también fracasó.

5. 1819 El proyecto de establecer un príncipe francés en el Río de la Plata:

El futuro de las colonias hispanoamericanas era objeto de preocupación para los miembros del gobierno francés. En 1817, el barón Hyde de Neuville, embajador francés en los Estados Unidos y fiel defensor del principio de legitimidad monárquica esgrimido por la diplomacia francesa en el Congreso de Viena y en la Santa Alianza, propuso la creación de dos monarquías constitucionales, una en Buenos Aires y otra en México. La estrategia era intentar limitar la influencia ideológica y material de los Estados Unidos y Gran Bretaña, aprovechando quizá el apoyo de la corte portuguesa, que estaba establecida en Brasil, para evitar la proliferación de repúblicas.

El duque de Richelieu, presidente del consejo de ministros y titular de la cartera de relaciones exteriores, se mostró muy interesado por estas observaciones de Hyde de Neuville. A su juicio era menester conseguir previamente el consentimiento del rey de España. Así, creía no sólo resolver el problema de las colonias insurrectas, sino también el de la Banda Oriental, que España había sometido a la mediación de las grandes
potencias.

No sólo dentro del gobierno francés existía preocupación por el futuro de las emancipadas colonias sudamericanas. También llevó a cabo una activa campaña en favor de las mismas monseñor de Pradt, quien propuso la reunión de un Congreso colonial y la intervención conciliadora de Europa para evitar la anarquía en América del Sur, región poseedora de recursos de gran necesidad para la Europa de ese momento, que era un continente agotado por los efectos económicos y humanos de las guerras napoleónicas. Para Pradt, España ya no podía reconquistar sus colonias. Si en un primer momento este personaje propició el establecimiento de monarquías con príncipes españoles, la realidad hispanoamericana pronto lo convenció de la necesidad de apoyar a las nuevas repúblicas. En la visión de Pradt, la tendencia republicana en el Nuevo Mundo resultaba irreversible, dada la prosperidad evidenciada ya por los Estados Unidos, en contraste con una Europa sumida en permanentes guerras.

Esta propaganda favorable mantenía el interés del gobierno francés por el Río de la Plata. A principios de 1818 el embajador francés en Londres, marqués d'Osmond, insinuó al secretario británico de asuntos exteriores, lord Castlereagh, el nombre del príncipe de Luca para un posible trono en Buenos Aires. Al poco tiempo creyó haber dado con el agente indicado para encaminar el proyecto en la persona de un coronel retirado del ejército francés, Le Moyne. Le Moyne se embarcó para Buenos Aires con la misión de alejar a todos los bonapartistas de los consejos del director supremo Pueyrredón, argumentando que en Europa se consideraría de la mayor repugnancia la implantación de una república en América.

Las expectativas de d'Osmond y Le Moyne respecto de establecer un reino en Buenos Aires se vieron reflejadas en la carta que el propio director Pueyrredón escribió el 4 de marzo de 1818 al ministro de relaciones exteriores francés, duque de Richelieu. Pueyrredón expresaba a Richelieu la firme resolución del Directorio del Río de la Plata de no volver a la dominación española y comentaba su esperanza de que el primer ministro francés no dudaría en mover el Real ánimo de S. M. cristianísima para aprovechar las disposiciones
favorables que han conservado siempre los habitantes por los nacionales Franceses y que pudieran ver en lo sucesivo el fundamento de relaciones provechosas a ambas naciones.


Por otra parte, las cartas de Rivadavia, que se había vinculado con figuras liberales francesas, como Lafayette, de Tracy, monseñor de Pradt y otros, en las que se refería a la simpatía de que gozaba en Francia la causa de las colonias insurrectas, debieron influir en el ánimo de Pueyrredón para dirigirse a Richelieu.

El coronel Le Moyne entretanto llegó a Buenos Aires y se contactó con Pueyrredón, quien estuvo de acuerdo con el enviado francés en lo referente a las ventajas de la monarquía constitucional como forma de gobierno para las Provincias Unidas. Pueyrredón evidenció sus preferencias personales por la candidatura del duque de
Orléans. La misión de Le Moyne motivó el envío del canónigo porteño José Valentín Gómez en calidad de comisionado ante la corte de París y demás potencias europeas. A fines de abril de 1819, Gómez se entrevistaba con el marqués Dessolles, quien desempeñaba la presidencia del consejo de ministros y la cartera de negocios extranjeros a raíz de la renuncia del duque de Richelieu. Para sorpresa del enviado porteño, el ministro francés negaba la candidatura del duque de Orléans. En una nueva entrevista Dessolles propuso la candidatura del duque de Luca, heredero del antiguo trono de Etruria y vinculado por línea materna a la Casa de Borbón, la cual sería bien recibida por Austria y Rusia y contaría con la aprobación del propio rey Luis XVIII.
Asimismo, el rey Fernando VII, con la presencia de un sobrino en ese trono, podía esperar ventajas para el comercio español. Pero el enviado rioplatense Gómez consideraba la candidatura de de Luca como poco respetable y débil.

En la siguiente entrevista con Dessolles, Gómez propuso que el diputado de Chile, Antonio de Irisarri, participara en las gestiones relacionadas con la candidatura del duque de Luca. Dessolles no estuvo de acuerdo y manifestó pocas esperanzas en el éxito de la cuestión, debido a la posición del gobierno español y a la casi certeza de la partida de la expedición de Cádiz.

Entretanto llegaron a París noticias de los estragos que causaba la fiebre amarilla en las tropas de Cádiz, factor que retrasaría la partida de la expedición española al Río de la Plata. Gómez quiso aprovechar esta situación crítica, y en una nueva entrevista con Dessolles el 19 de octubre de 1819, presentó al diplomático francés la propuesta de ofrecer a Madrid una suma de dinero o bien privilegios mercantiles a cambio del
reconocimiento de la independencia del Río de la Plata. Pero la obstinación del gobierno español en no otorgar ninguna concesión a Francia para establecer una monarquía constitucional en el Río de la Plata y la negativa de Rusia a respaldar este proyecto francés -pues el zar Alejandro temía posibles represalias del gobierno de Inglaterra- fueron factores que desbarataron los planes de Gómez tanto ante el ministro de relaciones exteriores Dessolles, como ante su sucesor el barón Pasquier.

Fuente: WALTER RELA - HISTORIA POLITICA DEL RIO DE LA PLATA 1815-1816 -
3 PROYECTOS CONSPIRADORES DEL SISTEMA REPUBLICANO-FEDERAL PARA IMPONER EL MONARQUISMO Y 1 DE TUTELAJE OFRECIDO A LA CORONA BRITANICA.
http://www.walterrela.com/Descargas/ARTIGAS_en_1815-1816.pdf

Para los que deseen leer una crónica completa sobre este tema, pueden referirse a:

Fuente: Rela, W. "PROYECTOS MONARQUICOS EN EL RÍO DE LA PLATA- 1808 - 1816".
http://www.estudioshistoricos.org/edicion_3/walter-rela.pdf
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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por urantia el Lun 04 Ago 2014, 1:45 pm

siguiendo con la Historia Argentina....

Breve Historia de los Argentinos. Felix Luna
..............................................................
Así, surge la necesidad de declarar la independencia, a pesar de que el antiguo virreinato ya se perfilaba como un país. Esto tuvo lugar en 1816 en la provincia de Tucumán.
En el Congreso de Tucumán se sugirió seriamente la posibilidad de que este país fuese una monarquía. El pueblo rechazo esa posibilidad de modo que fue descartada.
En 1819 se labro la Constitución, para el caso de que en algún momento se decidiese la alternativa de monarquía. Se trataba de una constitución aristocratizante. En el texto nunca se mencionaba la palabra "republica. "Esta constitución no funcionó por la mayoritaria disidencia federalista y la desconfianza de los pueblos frente a las intrigas monárquicas.
Así las cosas, después de una serie de hechos políticos se produce la batalla de Cepeda en 1820.
La organización informal
La batalla de Cepeda fue librada por dos caudillos del litoral, López y Ramírez, que se enfrentaron a los restos del Ejercito Nacional y lo derrotándolo en 1820.
Pocas semanas antes el Ejecito del Perú, traído por el Directorio para hacer frente a los caudillos, se negó a seguir peleando y se replegó a Córdoba. El Directorio quedo inerte y se creo un sistema feudal. La historiográfica declara a 1820 como el año de la anarquía.
A partir de la batalla de Cepeda Bs. As. se convierte en provincia: se elige una Legislatura y un gobernador. Al mismo tiempo se fueron erigiendo 13 provincias, en 1833 Jujuy se separa de Salta y así se conforman las 14 provincias.
El significado de la formación de las provincias tenia dos principios: el de nacionalidad, consistía en expresar la idea de que el antiguo virreinato quería ser un país, una nación, y el de federalismo, consistía en que la nación seria una república donde algunas facultades se delegaran en un poder central, pero donde cada una de las provincias pudiera gobernarse a si misma.
Las provincias querían tener su propia autonomía, aunque en algunos casos tuvieran muy pocos recursos para subsistir de una manera decorosa.
Buenos Aires ya no tenia obligaciones nacionales y todos los derechos de la aduana fueron dedicados a sus necesidades.
Guerra contra el Brasil
La situación habría durado indefinidamente si no se hubiese producido la guerra contra el Brasil, que creo una nueva forma de constitución nacional. En 1820 ocupan Montevideo y un año después reclaman la Banda Orienta.
En 1824 Bs. As. llama a un congreso a todas las provincias y después de varias negativas del emperador de Brasil en desocupar la Banda Oriental, se declara la guerra.
Después de la guerra se creó un firmado de paz, donde la Banda Oriental se convirtió en República Independiente Oriental del Uruguay.
Desde 1822 las naciones mas importantes reconocieron la existencia de las provincias unidas del Rió de la Plata como nación independiente. El gobierno de Buenos Aires tuvo doble responsabilidad, ocuparse de las relaciones exteriores y tener en cuenta la vocación nacional que se había expresado en el Tratado de Pilar.
Guerra Civil
La derroca del gobernador de Bs. As. abrió un periodo de guerra civil que se dio en Bs. As. y el interior.
En Buenos Aires fue Juan Manuel de Rosas, comandante de la campaña, quien después de varias batallas acordó con Lavalle que seria gobernador de Buenos Aires. Se restituyo la Legislatura y se reestableció la paz en la provincia.
En el interior se creó una liga unitaria que depuso a los gobiernos federales que había en el interior. Se enfrento con Bs. As. y dio origen al Pacto Federal de 1831.
Este Pacto se celebró entre Bs. As., Santa Fe y Corrientes y tuvo por objeto un compromiso ofensivo-defensivo y organizar el país bajo el sistema federal cuando estuvieses}n dadas las condiciones de paz y tranquilidad.
El Pacto Federal significaba un poder miliar contrapuesto a la liga unitaria del General Paz. La guerra civil finalizó ese año con la prisión del general Paz.
La Carta de la Hacienda de Figueroa
Rosas gobernó Bs. As. desde 1829 hasta 1853, después de haber llevado la campaña del desierto, Rosas quería gobernar con facultades extraordinarias, como Bs. As. no se quiso darle esas atribuciones, este no aceptó ser reelegido.
A fines de 1834 se produjo una guerra civil entre dos provincias federales: Tucumán y Salta. Rosas convocó a Quiroga para que fuera como delegado del gobierno de la provincia para pacificar la situación. Quiroga partió hacia el norte y Rosas se quedo en la hacienda de Figueroa donde redacto un largo documento fechado el 20 de diciembre de 1834, que luego llegó a manos de Quiroga.
Este documento explica el pensamiento político de Rosas: - no están dadas aun las condiciones para que el país se organice constitucionalmente, solo el tiempo ira arreglando las cosas.
A partir de ese momento el país empezó a vivir bajo el pensamiento pragmático de Rosas

http://www.monografias.com/trabajos93/breve-historia-argentinos-felix-luna/breve-historia-argentinos-felix-luna2.shtml#ixzz39RT473Cb
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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por urantia el Lun 04 Ago 2014, 1:47 pm

La Constitución de 1819
Constitucion Argentina de 1819-Caida del Directorio Central de Buenos Aires
Declarada la independencia y afirmada esa declaración por el éxito de la campaña a Chile en 1818, el país daba los primeros pasos para organizar su vida interna, por lo hizo eclosión otros importantes asuntos tales como la organización económica e institucional de la nación, creando una Constitución, pero el rechazo de la Constitución de 1819, la caída del régimen directorial y la disolución del Congreso abrieron paso a la


fragmentación del poder político y a la organización autónoma de las provincias.

REGLAMENTO PROVISORIO DE 1817: Mientras en la Banda Oriental se desarrollaba la invasión portuguesa, en Buenos Aires aumentaba el descontento y surgía una fuerte oposición a la política directorial. Estos elementos incrementaban la represión política: varios y calificados políticos fueron detenidos y enviados al exilio. Paralelo a ello, desde sus primeras sesiones en Buenos Aires, el Congreso se abocó de lleno al propósito constituyente.

Se nombró una comisión que trabajaría en la redacción del Reglamento Provisorio, integrada por los diputados Gascón, Boedo y Serrano. Con algunas modificaciones se copió el Estatuto de 1815: el Reglamento fue sancionado el 22 de noviembre de 1816 y remitido al Director Supremo para su promulgación y publicación. Pueyrredón lo rechazó, devolviéndolo al Congreso.

Su principal objeción eran las limitaciones que se establecieron a sus funciones de Director, en especial las que se referían al mando de las tropas. Todo el año 1817 el Congreso discutió en Buenos Aires las reformas en tanto se nombraba una comisión compuesta por Sánchez de Bustamante, Serrano, Zavaleta, Paso y Sáenz, que estudiaría la Constitución definitiva.

El 3 de diciembre de 1817 se aprobó el demorado Reglamento y el 9 fue remitido a Pueyrredón ordenando su publicación. Algunos de sus artículos fueron: 1) Nombramiento del Director: su elección se llevaría a cabo por el Congreso. 2) Poder Legislativo: estaría en manos del Congreso. 3) Gobernadores provinciales: serían nombrados por el Director, de una lista de candidatos propuestos por los cabildos de la ciudad capital de las intendencias. 4) Ley de Libertad de Imprenta de 1811: fue incorporada al Reglamento.

LA SITUACIÓN NACIONAL EN 1819: Para esta fecha, la política exterior había obtenido un brillante triunfo: la empresa que San Martín encarara dos años atrás había culminado con el éxito en Maipú (abril de 1818).

Entre tanto el Congreso General (trasladado a Buenos Aires en 1817) dictaba la constitución destinada a organizar definitivamente el país. Se había erigido un sistema político, el Directorio, basado en el centralismo que se creía necesario para hacer frente a la lucha por la independencia, y se analizaban planes (desde 1816) tendientes a implantar una monarquía en el Plata. Tentativas secretas que sin embargo, habían trascendido, buscaban un príncipe europeo para iniciar una dinastía que uniera al Estado bajo un régimen constitucional.

Cuando se estableció el Congreso en Buenos Aires, éste designó una comisión de cinco miembros para que redactara un proyecto de Constitución, con el fin de reemplazar el Reglamento Provisorio. Esta Constitución fue sancionada en abril de 1819 y jurada el 25 de mayo en Buenos Aires y en las provincias, con excepción de las del Litoral.

La precedía un manifiesto según el cual afirmaba no imitar "la democracia fogosa de Atenas, ni el régimen monacal de Esparta, ni la aristocracia patricia o la efervescencia plebeya de Roma, ni el gobierno absoluto de Rusia, ni el despotismo de Turquía, ni la federación complicada de algunos Estados, pero sí es un estatuto que se acerca a la perfección; un estado medio entre la convulsión democrática, la injusticia aristocrática y el abuso del poder ilimitado".

La comisión redactora tuvo en cuenta las resoluciones dictadas a partir de mayo de 1810, los proyectos de la Sociedad Patriótica y de la Asamblea del Año XIII, el Estatuto de 1815 y el Reglamento Provisorio de 1817.

En oposición esta el caudillo oriental Artigas, con su ideal de "República y Federalismo" que levantaba como bandera de la Liga de los Pueblos Libres, obteniendo profunda repercusión en otras zonas del país. Para los directoriales, la monarquía era una salida lógica ante la situación reinante en Europa v un medio para asegurar la unión nacional bajo un sistema centralizado. Según ellos, el federalismo y la defensa de las autonomías provinciales implicaba una anarquía peligrosa.

LA CUESTIÓN ECONÓMICA: Desde que el puerto de Bs.As. se abrió al comercio exterior, esta región había gozado de una privilegiada situación. Sus productos ganaderos (especialmente los cueros) eran intercambiados por las manufacturas (tejidos. herramientas, etc.) de origen europeo, al tiempo que la aduana porteña monopolizaba la recaudación de impuestos aplicados al intercambio exterior. Buenos Aires también controlaba la entrada a los ríos interiores, centralizando todo el tráfico mercantil entre el interior y el exterior. La entrada de manufacturas europeas (principalmente de origen inglés) perjudicaba la rudimentaria producción de algunas provincias cuyos artículos locales, fruto de una técnica primitiva y más caros, no podían competir con los elaborados por la industria extranjera.

En Mendoza se elaboraban vinos, fruta seca y carruajes, en Córdoba y Catamarca. tejidos de algodón y lino y en La Rioja, vinos y coñac, etc.

Los intereses de esas provincias exigían una protección aduanera que impidiera la entrada de la industria extranjera, posibilitando así el propio desarrollo. Las provincias litorales, de economía similar a la de Buenos Aires, pretendían a su vez, que se abrieran los ríos al comercio exterior.

LA NUEVA CONSTITUCIÓN Y EL DERRUMBE DEL PODER CENTRAL: En 1819, el Congreso aprobó una constitución que reflejaba los intereses centralistas, promonárquicos y elitistas de los dictatoriales.

Esa constitución era el marco adecuado para la instalación de una monarquía constitucional, mediante la coronación del duque de Luca, Carlos de Borbón. La difusión de estas negociaciones y el carácter centralista de la constitución generaron un fuerte rechazo entre los partidarios del sistema republicano y de la descentralización del poder, principalmente en los de las provincias del Litoral.

En junio de ese año, el gobernador de Santa Fe, Estanislao López, había comunicado a los representantes del Directorio la creciente oposición que existía contra ellos: “Cada pueblo ha desconocido su autoridad para reconcentrarse en sí mismo y propender a su fortuna sin fiarla a manos que pudieran venderla entregando su Patria. Todos amamos la causa de la Patria y nuestro patriotismo es tan ardiente por su independencia, que el más leve asomo de encadenarnos a una potencia extraña nos hará precipitar gustosos a una guerra cuyo término será el de nuestra vida o la del tirano que se atreva intentarlo”

El descontento precipitó la renuncia del desprestigiado director Pueyrredón en julio de 1819, quien fue reemplazado por Rondeau. Sin embargo, el Congreso siguió adelante con los proyectos monárquicos y aprobó, en sesión secreta (noviembre 1819), las tratativas realizadas en Europa. Esta medida, sumada al pedido efectuado por Rondeau a los portugueses instalados en la Banda Oriental para que actuaran contra los disidentes de los territorios de Entre Ríos y Santa Fe, desencadenó la reacción armada de estas provincias contra el régimen directorial.

La negativa del Ejército del Norte de auxiliar al gobierno en la guerra civil (sublevación encabezada por un grupo de oficiales, entre los que se contaban Juan B. Bustos, José M. Paz y Alejandro Heredia, en la posta de Arequito, enero de 1820), la decisión de San Martín de proseguir su campaña libertadora en lugar de intervenir con su ejército en la guerra civil y la oposición generalizada al gobierno, incluso en Buenos Aires, contribuyeron al derrumbe del poder central. Esta posición de debilidad del gobierno central frente las provincias hizo que reaccionaran desencadenando en la batalla de Cepeda, en febrero de 1820.

Poder Judicial. El Poder Judicial se componía de una Alta Corte que entendía con carácter exclusivo en asuntos diplomáticos y consulares, en aquéllos donde una provincia fuera parte, en pleitos entre dos provincias o ente vecinos de distintas provincias y, en grado de apelación, en los fallos de los jueces inferiores. Los jueces eran inamovibles mientras observasen buena conducta.

El Director Supremo, sus ministros y los jueces podían ser sometidos ajuicio político. Mantenían su vigor todas las disposiciones contenidas en estatutos anteriores que no fuesen especialmente derogadas o resultasen incompatibles con la nueva Constitución.

La Constitución también se ocupaba de las garantías individuales, de los derechos de los particulares, de la finalidad de las cárceles. Proclamaba como religión del Estado la Católica Apostólica Romana. Los juristas que redactaron la carta fundamental de 1819 querían imponer una serie de leyes casi perfectas, pero que no tenían aplicación en un país convulsionado por las disensiones internas.

Además como era centralista y lo protegía un fuerte poder en la capital, tuvo total oposición de los pueblos del interior.
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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por jsilva69 el Lun 04 Ago 2014, 2:02 pm

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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por jsilva69 el Lun 04 Ago 2014, 2:24 pm

Si bien ha sido desdeñada por la historiografía en razón a su impacto limitado, la Constitución del 1819 es por tanto una construcción original, que se esfuerza por resolver el problema clave de la soberanía popular en el Río de la Plata, conciliando las tendencias que están obrando desde el principio del proceso. Basta analizar las razones coyunturales que, a pesar de su necesidad política, explican su fracaso.

La razón del fracaso constitucional no se debería atribuir al contenido mismo del texto: éste, si bien es de índole bastante conservador, no difiere mucho de las demás constituciones posrevolucionarias. El ejecutivo es garante de los tres pilares del sistema: la Constitución, la religión, y la independencia del territorio; promulga las leyes, manda al ejército y dirige los asuntos exteriores. A nivel interior, es responsable del orden público, dirige a los ministros y los funcionarios públicos, controla la Hacienda y la emisión de moneda. El poder judicial, por su parte, conserva la organización fijada en 1812, según las pautas vigentes en el Derecho indiano.

La única novedad que introduce la Constitución es la creación de una Alta Corte de Justicia, que controla el trabajo de los tribunales de primera instancia (cámaras de justicia), sirve de cámara de apelaciones, y se encarga de negocios más generales, como las relaciones con los emisarios extranjeros, la firma de los tratados, las desavenencias entre las ciudades o las provincias, los acuerdos entre el gobierno y los ciudadanos o los juicios de los funcionarios públicos. Viene, por tanto, a asumir varias funciones de índole político que antes correspondían al Congreso, y que se podrían caracterizar como «relaciones entre las distintas partes del cuerpo político». Hasta entonces, el Congreso actuaba como una convención revolucionaria y desempeñaba atribuciones muy diversas, mientras esta Constitución organiza, por primera vez, una verdadera división de los poderes y un equilibrio entre los distintos órganos de poder.

La sanción de esta Constitución ocurre en un contexto muy peligroso para el poder central, cuya legitimidad se debilita día a día por la falta de prestigio militar (después del paso de los Andes en febrero de 1817, los laureles y la fama los tiene San Martín) y también por el estrechamiento de la representación.

Contra lo que suele afirmarse, la Constitución de 1819 no fue rechazada por las ciudades, salvo la de Santa Fe que se encontraba ya en una situación de casi secesión con respecto a Buenos Aires. En el resto del territorio de las Provincias Unidas, la Constitución fue aceptada y jurada, y se aplicó durante algunos meses. Vale la pena insistir sobre este punto: la Constitución no fue rechazada de entrada, y sí se aplicó. Queda por lo tanto por explicar porque, al final, no logro constituir el Estado tan largamente deseado.

A pesar del logro político que representa la aprobación de la Constitución, el régimen directorial venía atravesando, en 1819, una crisis profunda: financiaria, en primer lugar, lo cual le impide seguir sosteniendo al esfuerzo bélico que soportan las ciudades del noroeste; de legitimidad, en segundo lugar, ligada entre otras cosas a su debilidad progresiva en los frentes de guerra. En las provincias crece la impopularidad del régimen, al tiempo que gana terreno la oposición federal bajo el mando de Artigas. La derrota de Cepeda, el 1 de Febrero de 1820, provoca la caída del Directorio y, con él, la del centralismo y la dominación de la capital. A partir de ese momento, Buenos Aires deja de ser la cabeza del reino, mientras las Provincias Unidas se reorganizan bajo el signo del «federalismo», es decir, de las soberanías provinciales, cada ciudad declarando su  independencia.

Por supuesto, la hipótesis según la cual el fracaso del régimen y de la Constitución sería debido únicamente a los eventos, a los «tumultos» de la revolución, no es nada satisfactoria. Lo que realmente sucede en 1820 es la conclusión lógica de un fracaso anterior. El Directorio, como régimen, no logró afianzar por medio de la Constitución la unidad política que se había creado en torno a la guerra. Dicho de otra manera, la Constitución no logra imponerse como un nuevo pacto entre las provincias y entre éstas y Buenos Aires.

Así las cosas, el fracaso constitucional de la independencia rioplatense tiene dos aspectos: el provisoriato que dura desde 1810 hasta 1819 y que ejemplariza perfectamente la imposibilidad por dar forma al proyecto constitucional, y el fracaso de la Constitución misma, que no logra restablecer la unión entre las ciudades y traducir constitucionalmente su ideal político. La debilidad política del texto va a la par con la del poder central, que con el paso del tiempo ve minada su legitimidad y que termina derrocado por las armas en 1820.

Fuente: Verdo, G. (2006) "El dilema constitucional en las Provincias Unidas del Río de la Plata (1810-1819)"- Historia Contemporánea 33, 2006, 513-536
http://www.ehu.es/ojs/index.php/HC/article/view/4177/3723
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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por urantia el Miér 24 Sep 2014, 9:35 am

Entiendo que si bien la Constitución del 19 no logro consolidarse y perdurar como Carta Magna del Pais, marco en su contenido Políticas de Estado que se fueron manteniendo en el tiempo y siendo sostenidas en la posterior Constitución.-
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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

Mensaje por jsilva69 el Miér 25 Mayo 2016, 12:46 pm

Chicos, que pasa que dejamos languidecer este hilo?
Vamos, que sigue Rosas!...
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Re: HISTORIA POLITICA ARGENTINA

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